Reuniones Eficaces
Posted in Competitivo, Cultura, Gestión, Management on Julio 3rd, 2010 by sambahpressMenos palabras, más Acción
“Yo solía trabajar en una compañía que amaba las reuniones. Durante el transcurso de un día promedio, gastaba de 3 a 5 horas en juntas. Nunca había una agenda, la gente frecuentemente leía directamente de una presentación en PowerPoint y la mitad de los asistentes no estábamos realmente seguros de para qué estábamos ahí. Con frecuencia yo era la persona estimando mentalmente los salarios de los demás y preguntándome qué tanto dinero de la compañía estaba siendo desperdiciado en comparación con el costo del problema que se estaba discutiendo…”
¿Suena familiar?
Las reuniones forman parte de las actividades cotidianas en una compañía. Estas aumentan su importancia de manera considerable durante la implementación de un proyecto. Uno de los principales ladrones de tiempo suelen ser las reuniones mal planteadas.
¿Cuáles son algunas de las ventajas de las Reuniones?
- Permiten ahorrar tiempo al eliminar la necesidad de aclarar o repetir lo que se dijo.
- Brindan la oportunidad a todos los asistentes de escuchar exactamente el mismo mensaje.
- Se eliminan muchos de los rumores que se generan al tener comunicaciones individuales.
- Los asistentes pueden hacer preguntas o comentarios que aclaren o profundicen el tema.
- El comentario de un asistente puede estimular una idea importante en otro.
- El intercambio de ideas puede conducir a soluciones que a nadie se le habrían ocurrido por separado.
- Cuando la compañía o el equipo del proyecto enfrentan un problema, transmiten la seriedad de la situación.
Algunas de las desventajas de las reuniones
- Las decisiones se pueden tornar débiles si los asistentes no se comprometen realmente.
- Pueden ser costosas, una junta implica el hecho de que los asistentes desatiendan su trabajo normal.
- Se pueden tornar demasiado impersonales, haciendo que algunos de los asistentes se sientan apenados de tomar la palabra.
¿Cuáles son los factores a considerar para aprovechar las ventajas de una reunión y hacerla EFICAZ?
- Definir con exactitud objetivos de una sola línea de texto.
- Estructurar un “Orden del día”. No es suficiente con que el directivo conozca los objetivos de la reunión.
- Indicar con precisión el día, hora, lugar y duración prevista de la reunión. No hay peor cosa que conocer la hora de inicio y desconocer la de finalización.
- Procurar que los temas a tratar tengan cierto interés para los participantes.
- Intentar centrar la reunión en los temas específicos para los que se han reunido.
- Fomentar continuamente la participación. Evitar que algún participante monopolice la reunión (agradezca su participación pero dé paso a los demás).
- Elegir y “pactar” la hora más apropiada para celebrar la reunión. Los participantes deben de estar centrados en la reunión y no en la hora de comida o la hora de marcharse a casa.
- No realizar reuniones demasiado largas. Lo único que se consigue es agotar a los participantes y que no deseen asistir a ninguna otra reunión. Un tiempo prudente suele ser una hora u hora y media.
- Ser puntual, tanto en la hora de inicio como en la de finalización.
- No pretender que todas las iniciativas surjan en la reunión. Tal vez el único objetivo es preparar el terreno para que en una segunda reunión se realicen las aportaciones, sugerencias e ideas.
- Trabajar con grupos reducidos en la medida de lo posible, entre 6 y 10 personas. Intentar que los colaboradores vengan preparados. Por eso es importante elaborar un “orden del día”. También debe de ser cuidadoso en la preparación de la documentación, materiales y recursos que emplearán durante la misma.
- Al final de la reunión, no olvidar definir claramente el QUÉ, QUIÉN, CUÁNDO y CÓMO de todos y cada uno de los temas tratados.
- Levantar acta de la reunión.
En conclusión, antes de planear una junta es mejor preguntarse si es realmente necesaria y es el mejor método para recolectar la información que se necesita. Bien planeada, una junta puede ser la mejor inversión de tiempo de todos los involucrados en una decisión. En muchos casos, es mejor no tenerla, especialmente si se tratará de una junta desorganizada, irrelevante para los asistentes, o con un uso muy pobre de recursos.