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| Termino |
Molesto |
| Variantes |
Enojo, Ira, Agresión |
| Definición |
En la psicología contemporánea y más especialmente en el enfoque conductista, existen cuatro emociones básicas que rigen el comportamiento del hombre como ser bio-sicosocial: El placer, el amor, el miedo y la ira, siendo esta última una de las más perniciosas para el ser humano.
Estas emociones están ligadas a la afectividad y en el caso específico de la ira (conocida también como rabia), está relacionada con el desagrado. No hay estado afectivo neutro y no hay sentimiento o emoción que no tenga su compañero contrario. En este caso, lo contrario de la alegría es la ira.
El enojo es una emoción. La rabia o ira está relacionada a su modo de pensar y de sentir. Uno actúa en forma molesta por haber sentido la ira, que en términos técnicos resulta de una agresión al sistema defensivo mental.
"El problema con la ira es la dirección en la que nos impulsa o la dirección en la que le permitimos caminar." |
| Contexto |
Sicología |
| Referencias |
Que tan profundas son tus Molestias ? |
| Termino |
Miedo |
| Variantes |
Temor - Ansiedad |
| Definición |
Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, ya sea real o imaginaria, y se manifiesta como una ?perturbación angustiosa del ánimo? tanto en los animales como en el ser humano. Las causas principales del miedo serían la exposición a una estimulación traumática, la exposición repetida a una exposición sub-traumática (sensibilización), la observación directa o indirecta de personas que muestran miedo y la recepción de información que lo provoca.
Desde el punto de vista biológico, el miedo es un esquema adaptativo, y constituye un mecanismo de supervivencia surgido para permitir al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia.
En ese sentido, es normal y beneficioso para el individuo y para su especie. Éste es el miedo que llamamos equilibrante porque está asociado a la prudencia, nos permite reconocer aquellas situaciones que pondrían en peligro nuestra propia integridad.
El cerebro humano esta constituido por tres capas, que se han desarrollado a lo largo de los años con la evolución del hombre:
Desde el punto de vista neurológico es una forma común de organización del cerebro primario de los seres vivos, y esencialmente consiste en la activación de la amígdala, situada en el lóbulo temporal.
Desde el punto de vista psicológico, social y cultural, el miedo puede formar parte del carácter de la persona o de la organización social. Se puede por tanto aprender a temer objetos o contextos, y también se puede aprender a no temerlos, se relaciona de manera compleja con otros sentimientos (miedo al miedo, miedo al amor, miedo a la muerte) y guarda estrecha relación con los distintos elementos de la cultura.
La capa más antigua está en el centro del cerebro y se conoce como cerebro reptileano, y se encarga de regular acciones esenciales para la supervivencia como comer y respirar. Después se desarrolló una segunda capa sobre la primera, que se encarga de la conservación de la especie y del individuo. Aquí se encuentran las estructuras que corresponden al sistema límbico y que se encargan de regular emociones, alimentación, lucha, escape y evitación del dolor, la búsqueda del placer y en general de todas las funciones de conservación del individuo y de la especie. La tercera capa es la corteza cerebral y en ella se da el pensamiento racional y abstracto.
El mecanismo que desata el miedo se encuentra, tanto en personas como en animales, en el sistema límbico. Este sistema revisa de manera constante (incluso durante el sueño) toda la información que se recibe a través de los sentidos, y lo hace mediante la estructura llamada amígdala, que controla las emociones básicas, como el miedo o el afecto, y se encarga de localizar la fuente del peligro. Cuando la amígdala se activa se desencadena la sensación de miedo y ansiedad, y su respuesta puede ser la huida, la pelea o la rendición. Es interesante señalar que el miedo al daño físico provoca la misma reacción que el temor a un dolor psíquico.
La extirpación de la amígdala parece eliminar el miedo en animales, pero tal cosa no sucede en humanos (que a lo sumo, cambian su personalidad y se hacen más calmados), en los que el mecanismo del miedo y la agresividad es más complejo e interactúa con la corteza cerebral y otras partes del sistema límbico.
El miedo produce cambios fisiológicos inmediatos: se incrementa el metabolismo celular, aumenta la presión arterial, la glucosa en sangre y la actividad cerebral, así como la coagulación sanguínea. El sistema inmunológico se detiene (al igual que toda función no esencial), la sangre fluye a los músculos mayores (especialmente a las extremidades inferiores) y el corazón bombea sangre a gran velocidad para llevar hormonas a las células (especialmente adrenalina).
También se producen importantes modificaciones faciales: agrandamiento de los ojos para mejorar la visión, dilatación de las pupilas para facilitar la admisión de luz, la frente se arruga y los labios se estiran horizontalmente. Se producen tres hormonas: la adrenalina, la noradrenalina y los corticoides, también llamados hormonas del miedo. Los corticoides impiden que se produzca la conexión entre nuestras neuronas, la sinapsis, que como sabemos es la base de la creatividad.
Por tanto, es biológicamente imposible que una persona sea capaz de desarrollar todo su potencial cuando vive en una situación constante de miedo o ansiedad. Se bloquean o paralizan recursos importantes restando su propio potencial.
En situaciones más críticas como las fobias, los lóbulos frontales que se encargan de cambiar la atención consciente de una cosa a otra, de acuerdo con lo que exigen las circunstancias. La capacidad de cambiar la atención consciente de los lóbulos frontales a voluntad es severamente disminuida en los trastornos de ansiedad. El sistema límbico, por otro lado, tiende a fijar la atención en el objeto que percibe como amenazante y fuerza a la conciencia a enfocarse en el objeto del miedo. En el caso de las fobias, los síntomas fisiológicos como el ritmo cardiaco o la presión sanguínea sirven como retroalimentación del miedo, que impide una ponderación del auténtico riesgo aumentando la atención excluyendo todo lo demás.
Es por esto que cuando una persona con una fobia se encuentra frente al estímulo fóbico, su reacción es de un miedo muy intenso, a pesar de que las circunstancias no representen realmente tal amenaza para la persona. Ella percibe solamente aquello que ve como amenazante y lo magnifica, excluyendo todo el contexto que podría ayudar a reducir esa sensación de vulnerabilidad y peligro. |
| Contexto |
Psicología |
| Referencias |
La Ansiedad |
| Termino |
Temor |
| Variantes |
Miedo, Pánico |
| Definición |
El Temor constituye una turbación sufrida con ocasión de un peligro inminente. es posible, por lo tanto suponer una cierta relación entre el Temor y las deliberaciones de la voluntad.
Este fenómeno ha sido tomado en consideración por las disciplinas morales y jurídicas. En efecto, el Temor presenta un sustrato pasional que atenúa la libre acción y por ello el ejercicio de la moralidad; a veces el Temor puede llegar hasta el pánico, anulando totalmente las posibilidades de voluntad libre.
Desde elpunto de vista teórico, es necesario distinguir lo que se hace por Temor (temor antecedente) y lo que se hace con Temor (temor concomitante). En el primer caso, el acto no es voluntario en sentido puro; en el otro, la voluntad no es totalmente libre.
Desde elpunto de vista moral y jurídico, estas reflexiones son tenidas en justa consideración, aunque no puede admitirse que en las decisiones y acciones debidas a Temor no obra para nada una cierta determinación voluntaria.
En pedagogía, es un recurso que nunca debe emplear el buen educador porque aunque el efecto inmediato pueda a veces satisfacer la vanidad del maestro, la huella dejada en los educandos es siempre perjudicial.
El verdadero respeto de padres y educadores por parte de los hijos o educandos no tiene nada que ver con el Temor. Este inhibe siempre el desarrollo natural de las capacidades del niño y del ser humano en general. |
| Contexto |
Sicología |
| Referencias |
La Ansiedad |
| Termino |
Mónadas |
| Variantes |
Monadología |
| Definición |
En su obra "Monadología", el filósofo racionalista y matemático alemán Wilhelm Leibniz (1646-1716) utiliza la palabra "mónada" (del griego "monás, monadós", unidad) para referirse a los componentes últimos de la realidad. Podríamos entenderlas como "átomos metafísicos" pues, como los átomos físicos, las mónadas son substancias indivisibles; por ser simples y carecer de partes son indivisibles y como tales ni se han formado a partir de otros elementos más básicos ni podrán destruirse (des-componerse), su existencia y posible desaparición se deberían a la creación o aniquilación de Dios.
El universo está compuesto de infinidad de estas substancias independientes, todas ellas diferentes unas de otras y con distinto nivel de perfección y grado de actividad. Las entendió como substancias inmateriales, al modo de mentes o almas, dotadas de capacidad para representarse el mundo y unas a otras, en una concepción que algunos autores no dudan en llamar panpsiquismo. En función de su mayor o menor perfección, así cada mónada representa o refleja las cosas de diferente modo: la mónada increada o Dios representa total y perfectamente todo lo real, la mónada humana (el alma humana) representa al consciente pero de forma imperfecta y así hasta los seres inferiores como los minerales cuyas fuerzas y tendencias serían simples representaciones obscuras de las cosas.
Las mónadas son sujetos independientes activos y sus actividades y cambios no están determinados causalmente por las demás pues la actividad de cada una descansa en sí misma.
Dado que son simples y nada puede entrar o salir de ellas, tampoco hay comunicación real y directa. Sin embargo, la experiencia parece sugerir el orden en el Universo y que las cosas interactuan unas con otras; para resolver este problema propuso su famosa teoría de la "armonía preestablecida": desde el comienzo de la creación, Dios ha establecido una coherencia entre las actividades que disfrutan todas ellas, por lo que los cambios en una mónada corresponden perfectamente a los de las otras mónadas. Este es el caso por ejemplo de las mónadas alma y cuerpo, que realmente no pueden interactuar pero parece que lo hacen (a mi deseo de mover el brazo le sigue el movimiento de esta parte de mi cuerpo): su funcionamiento es de aparente coherencia y compatibilidad de modo semejante al que ocurriría con dos relojes perfectamente construidos y ajustados que, independientemente, sin embargo, pueden marcar exactamente la misma hora. Así también, Dios habría dispuesto de tal modo las cosas que a cada actividad corporal le corresponda cuando sea el caso una actividad psíquica de la mónada-alma. |
| Contexto |
Metafísica |
| Referencias |
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| Termino |
Recuerdo |
| Variantes |
Memoria |
| Definición |
Reconstrucción de una experiencia del pasado que permanece en la conciencia.
En el cerebro existe un centro de la memoria que excitado eléctricamente provoca inmediatamente en el sujeto la vivencia de experiencias pasadas que había olvidado.
Teóricamente, todo lo vivido puede ser evocado por la memoria; pero, a excepción de ciertas circunstancias no comunes, no hay reviviscencia exacta del pasado.
Prácticamente, el Recuerdo pertenece a la memoria social; está localizado, recurre a la organización espacio-temporal, se apoya en puntos de referencia que son los acontecimientos más notables para la memoria.
Por otra parte esta evocación puede ser deformada, ampliada o eliminada por la afectividad. Es imposible distinguir entre Recuerdos transitoriamente olvidados, pero que no tardan en apa¬recer (p. ej., cuando se excita el cerebro temporal), Recuerdos que han desparecido para siempre, o Recuerdos que han sido rechazados por la conciencia, debido a que su carga afectiva es insoportable.
La neurofisiología ha descubierto en el cerebro circuitos nerviosos complejos que afectan a ciertas regiones del rinencéfalo (hipocampo, amígdala) y del hipotálamo (cuerpo mamilar), y que sirven para fijar o evocar recuerdos. La perturbación de estas zonas impide recordar: el sujeto recuerda haber contado hasta la cifra en que se comenzó a excitar su cerebro; las cifras siguientes no han sido retenidas como pronunciadas.
En el caso de olvido de Recuerdos recientes, después de ciertos choques, en el alcoholismo o la vejez, se encuentra lesión en estos circuitos. Pero, en lo que se refiere al registro de los Recuerdos que no descansan en el funcionamiento de los circuitos nerviosos (puesto que la memoria reaparece después de un coma que ha detenido por completo el cerebro), parece verosímil que las combinaciones nerviosas siguen el código de lenguaje de los ácidos nucleicos de las neuronas.
En ciertos animales, primero en algunos gusanos (planarias) y después en las ratas, se ha podido comprobar una mayor capacidad de aprendizaje mediante la alimentación con extractos de cerebro de animales amaestrados; pero estas experiencias son aún muy discutidas.
Confirma la función de los ácidos nucleicos en la memoria el olvido que se produce cuando se suministran enzimas que destruyen los ácidos nucleicos. Introduciendo localmente en el cerebro ciertos antibióticos (puromicina) que perturban la producción de las materias proteicas cerebrales, a partir de los ácidos nucleicos, se han podido provocar fenómenos de olvido. |
| Contexto |
Psicología |
| Referencias |
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| Termino |
Reflexión |
| Variantes |
Meditación, Discernimiento |
| Definición |
Vuelta de la conciencia sobre sí misma, para analizar su propio contenido.
La Reflexión supone en el sujeto una aptitud para formar conceptos, continuación abstracta interiorizada de las acciones externas.
Habitualmente nuestros actos coinciden con nuestra corriente o forma de conciencia y no los tomamos como objetos de Reflexión. Se necesita un shock, una detención para romper con los automatismos y provocar la toma de conciencia reflexiva.
La Reflexión es, según Bergson, un acontecimiento raro y «solemne». |
| Contexto |
Psicología |
| Referencias |
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| Termino |
Motivación |
| Variantes |
Motivar, Estimular |
| Definición |
Motivar es impulsar a una o varias personas a iniciar acciones, encaminadas a conseguir objetivos específicos y a persistir en el intento hasta alcanzarlo. Por lo tanto, toda acción encaminada realmente a motivar, ha de tener en cuenta imprescindiblemente éstos tres elementos: activación, dirección y persistencia.
Las distintas teorías que podemos consultar para encontrar claves para motivar, han ido evolucionando desde las pioneras que relacionaban la motivación con los instintos y las pulsiones biológicas, hasta las actuales que se centran en procesos sociocognitivos; sin olvidar las clásicas aportaciones de Murray y Maslow que definieron el papel que, como motor de la conducta humana, tienen las distintas necesidades.
Existen también teorías cognitivas basadas en la activación fisiológica, por ejemplo el modelo que proponen Day y Berlyne. Entre las teorías susceptibles de aplicación educativa, podemos destacar especialmente la teoría de McClelland que analiza la importancia que, sobre la posterior motivación de logro, tiene el entrenamiento temprano en la independencia; la teoría de Atkinson, que se centra en la creación de expectativas positivas sobre la posibilidad de conseguir algo y la teoría de Weiner, que define el papel que juegan las atribuciones de causalidad de éxitos y fracasos académicos, sobre la motivación de logro.
Existen dos maneras básicas de motivar, que se pueden utilizar conjuntamente:
(1) Motivar intrínsecamente, de adentro hacia fuera, para conseguir que la persona se interese por algo en sí mismo, que tenga la iniciativa y que logre permanecer proactivamente en dicha actividad que es siempre lo más deseable en la educación de los hábitos.
(2) Motivar extrínsecamente, estimulando desde afuera hacia dentro, para lograr influenciar directa o indirectamente la conducta aunque tan sólo sea como medio para conseguir otro fin.
Los tradicionales premios y castigos actúan como motivadores extrínsecos, que si bien no consiguen el interés directo hacia los objetivos educativos, al menos representan una forma de refuerzo, bastante más eficaz y saludable en el caso de los reforzadores positivos y no tanto, si se utilizan refuerzos negativos por las actitudes no deseadas ?contrarias hacia los contenidos educativos y hacia la persona que imparte el castigo- que éstos suelen desencadenar. |
| Contexto |
Comportamiento |
| Referencias |
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