| Arte de servirnos cómodamente de nuestro cuerpo, resultante de los esfuerzos de adaptación anteriores. Hace que no tengamos que pensar en cada uno de nuestros actos en todos sus detalles.
El hábito es una conducta económica. Gracias a él, las situaciones se nos hacen familiares, nos reconocemos a nosotros mismos, tenemos el sentido de nuestra continuidad.
En su aspecto más elemental, el hábito funciona como una máquina, es relativamente estable y está formado por un montaje de reflejos condicionados que se encadenan entre sí.
Cuando vamos por la calle, evitamos automáticamente los obstáculos que encontramos.
Pero ya este ejemplo nos demuestra que el hábito es flexible, que nuestros actos varían sin cesar, se reorganizan a cada instante.
El hábito, que a veces puede convertirse en rutina empobrecedora, es también una "criada" que nos permite hacer frente a los acontecimientos cotidianos. |